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lunes, 19 de enero de 2009



Beleña del Sorbe es un pequeño pueblo recostado sobre una ladera muy próximo a la Sierra del Ocejón, uno de los parajes más bellos y forestados de toda Guadalajara.

Esta iglesia de Beleña es una de las joyas del románico de la Alcarria. Los restos románicos que hoy admiramos, principalmente galería porticada y portada, no debieron construirse antes del año 1200.

La galería presenta un gran arco de entrada sostenido por dobles columnas. A sus lados se suceden con diversa alternancia pilares de diferente grosores, en ocasiones con columnas unidas.

La portada de Beleña del Sorbe es elegante y bien conservada. Tiene cuatro arquivoltas, La cuarta descrita es donde se adosaron radialmente -al estilo románico puro- las maravillosas tallas del calendario agrícola o mensario, que describe las tareas agrícolas del campesino medieval, constituyendo una de las muestras de este tipo más interesantes del románico castellano.

La columnas también disponen de interesantes capiteles figurados de gran expresividad plástica y catequética. El capitel izquierdo muestra a Adán y Eva tras el pecado original y, en el siguiente, un diablo cornudo y cabello crispado atormenta a un pecador.

En otro capitel se muestra perfectamente a las tres Marías regocijadas ante el sepulcro de Jesús abierto y los soldados que lo custodiaban caídos.
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A Tamajón por la GR 10


La ruta GR-10, nos lleva desde Muriel a Tamajón. Debemos salir en dirección al pico del Castro. Una vez alli nos permite entrever el probable origen celta del asentamiento. Avanzamos por el valle encajado del Sorbe, que luce pizarras repletas de líquenes verdeazuladas, también de pizarra es el desmontado puente que nos indica el camino a Sacedoncillo, hay ciertas versiones que nos hablan que el pueblo fué abandonado tras ser bombardeado en la Guerra Civil. Mas adelante y escondida en un pequeño barranquillo hacia el Norte, podremos encontrar la fuente de la Teta. La cual tiene un sólo caño y fabricado este con un obús de la guerra civil.
Si seguimos por la cañada ancha, esta se estrecha hasta llegar a un antiguo paso de losas de piedra que atraviesa el pequeño barranquillo de Valdemojón. En el camino que sale a la izquierda, podemos ver, como referencia, dos chopos entrecruzados y otro solitario, que los vecinos llaman Chopo Calca. Siguiendo esta ruta, veremos la Laguna y, más adelante, la Fuentecilla.
Llegando a Tamajón veremos la fábrica de vidrio que estuvo produciendo cristal azulado hasta el siglo XIX y enfrente el Convento Franciscano, mandado construir por María de Mendoza y de la Cerda en el siglo XVI.

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